Este programa, ejecutado en convenio entre Méderi y Fundalectura, abarca la adquisición, organización, conservación y suministro de materiales y servicios bibliotecarios que pueden, conforme a las necesidades de cada paciente, contribuir a la atención integral para su recuperación, dar seguridad y alivio a su pérdida de autonomía, contribuir al mejoramiento de su rendimiento cognitivo y funcional, evitar la desconexión del entorno y fortalecer las relaciones sociales.

La función principal de “Leer para sanar” radica en la posibilidad de facilitar libros de distintas temáticas a pacientes y visitantes para que su estadía en nuestros hospitales sea más confortable, amena y provechosa.

Inicialmente “Leer para sanar” va dirigido a los pacientes que se encuentran en los pisos de hospitalización de los hospitales Méderi. En cada sede se ha estructurado un espacio para el almacenamiento del material y se capacitó a tres promotores (dos para el Hospital Universitario Mayor y uno para el Hospital Universitario de Barrios Unidos) quienes se desplazarán por los pisos ofreciendo a pacientes y familiares la posibilidad de un acompañamiento a través de un libro.

23 mayo 2012

"Gracias, gracias"

Hospital Universitario Mayor

Promotor de lectura: Andrés Monroy

Es grato encontrar pacientes con una amplia experiencia en la lectura, gracias a su excelente educación escolar. Este es el caso de la señora Bertha, que recitó al tiempo que yo leía en voz alta la obra de Rubén Darío “Margarita”. Cuando terminamos la poesía, la señora Bertha expresa muy animada “Lee usted muy sabroso. Gracias, gracias”.

Ilustración de Monika Doppert para Margarita

Amiga voluntaria desde Montreal Canadá

Hospital Universitario Mayor

Promotor de lectura: Andrés Monroy


Hay días en los que tenemos una doble motivación al ir a trabajar. El mío fue que Diana Ramírez una de mis más queridas amigas fue como voluntaria para conocer el programa de Leer para sanar.

No veía a mi amiga Diana hacía más de un año, ya que ella vive en Montreal, Canadá, y para este reencuentro quería brindarle una experiencia inolvidable de las cosas bonitas que hacemos cada día en Colombia.

Y bueno, sin querer queriendo, todo se dio de tal forma, que cada una de los pacientes con los que compartimos un rato de lectura en voz alta, permitió generar un acercamiento y un intercambio de experiencias, en el que todos podíamos hablar de libros, cultura, cotidianidad, incluso dar concejos para educar a los nietos, ya que Diana, es psicóloga y maestra de preescolar en Montreal.

Al final de la jornada, Diana pudo vivir la experiencia de brindar afecto y compañía por medio de Leer para sanar.


17 abril 2012

Un paciente "dinosaurio"


Hospital Universitario Mayor

Promotor de lectura: Andrés Monroy 


El martes conocí en el hospital a don Jorge un gran lector, propietario de la librería "El dinosaurio" que al escuchar la oportunidad de leer cuentos durante su recuperación respondió con mucho interés “Ese es mi género”. Luego de una juiciosa selección se decidió por la “Antología de Cuentos Colombianos” y leyó al escritor bogotano Juan Gabriel Vásquez, lo cual lo dejó con muchas preguntas acerca del autor y su manera de construir historias. 

Días más tarde me encontré a don Jorge acompañado de su esposa y de su hijo, esta vez se decidieron a leer en familia “Cuentos de Humor”. La última vez que visité a Don Jorge, me pidió un libro para llevar a su diálisis, así que le di uno de los títulos del programa Libro Al Viento, para que leyera tranquilo y pudiera ocupar su tiempo en su tratamiento. 

Lo maravilloso, fue que a pesar de ser un hombre que vive en medio de centenares de libros, encontró en este nuevo título, una nueva oportunidad para descubrir otras voces y otras historias.

27 enero 2012

De China a Colombia



Hay personas que siempre piden el mismo libro, ese era el caso, de don "Miguel" un señor de aproximadamente 65 años, quien siempre preguntaba por un "libro de las costumbres de China" pero no lo tenia en mi carro portalibros.

Por lo que le recomendaba otros, a los que la primera vez me dijo no, pero luego, cuando volví, le ofrecí Lugares Fantásticos de Colombia, un viaje desde la Guajira hasta el Amazonas, guiados por Irene Vasco, el acepto hacer esto viaje, le deje el libro y al volver a la siguiente visita, le entregue de nuevo el libro, y mas tarde me lo encontré en uno de los salarios, y se sentó a mi lado, me comento que no entendía eso de que en la Guajira se mueren dos veces, leí el fragmento con el, y le explique, después me dijo , "que es un espectro?  yo creí que era un muerto" hablamos sobre eso un rato mas y leímos otras partes del libro, después de un rato, me dijo "ahorita viene mi nieta, quiero mostrarle el libro, me lo presta otro rato?"  y despidiendonos terminamos una charla, en la que viajamos por la Guajira.


20 enero 2012

Llego Antonio Nariño


Margoire Pacheco Sarmiento

Piso 8



Esa mañana iba por el piso 8, y cuando pasaba por el cuarto donde se encontraba don  "Jose" iba a seguir mi recorrido, pues se encontraba con visita de los doctores, cuando don "Jose", levantando la mano, e interrumpiendo a los doctores me llamo, y dijo "mi libro!! quede a la mitad de la vida de Antonio Nariño" le entregue e libro con mucha alegría, pues no es muy común encontrar a alguien de mas de 70 años con tanto gusto por la lectura.  


Al volver por el libro la acompañante me dijo, que se demoraba mucho pero leía, tanto así que no le puso cuidado a la visita, estaba tan entretenido, leyendo que parecía olvidar el lugar y la situación en la que estaba, eso es uno de los beneficios de leer, nos permiten transportarnos a donde queramos, sin importar donde estemos. Ese día don "Jose" se transporto a la época de Nariño desde la cama de un hospital.


06 enero 2012

Un cuento de hadas en el hospital


Hospital Universitario Mayor

Promotor de lectura: Andrés Monroy   




“Mira tu dicha”, dice la mamá de una de las niñas que van a consulta de pediatría cuando ve el carro portalibros que recorre el tercer piso del Hospital Universitario Mayor de Méderi. La pequeña de siete años abre los ojos y su cara brilla tanto como una supernova en el firmamento. No puedo dejar de mirar a esa pequeña estrella que quiere tomar cada libro y leerlo con su mamá, por lo que le regalo “Tengo miedo” de Ivar Da Coll, uno de los títulos de la colección “Libro al viento” que circula libremente por toda Bogotá. 

La pequeña estrella toma el libro y lo abraza, como si fuera el mayor tesoro de todo el universo, por lo que su mamá me da un agradecimiento sincero y me dice: “A mi hija le fascina leer”.

Sigo mi camino por la rampa que me lleva al lugar donde descansan los libros y se preparan para una nueva jornada con los lectores de “Leer para sanar”, cuando noto a una niña de unos ocho años que me ha seguido. Al verla, la saludo y me dice con una sonrisa pícara: “Tan bonitos los libros…”. Al notar que también quiere participar de la fiesta de la lectura, le entrego otra copia de “Tengo miedo” y recibo un agradecimiento nuevo y profundo.

Camino a mi casa me siento protagonista de mi propio cuento de hadas, con una historia diferente al tradicional “Flautista de Hamelin”, en el que cambian todos los elementos y el final ya no es trágico, sino esperanzador: los niños sí quieren leer.

16 diciembre 2011

Autopistas de la lectura

Hospital Universitario Mayor

Promotor de lectura: Andrés Monroy   


“Hola profe. Lo estaba esperando con ansia”. Este fue el saludo con el cual me recibió "Jorge", acompañante de "Edna", cuando me vio en el pasillo con el carro portalibros. Ya esa misma semana "Jorge" había leído de la antología de “cuentos urbanos” un cuento de Julio Cortazar. Sin embargo el libro le gusto tanto, que no solo recibió el libro que le llevé ese día de cuentos completos de Cortazar para leer a su escritor favorito, sino que volvió a solicitar “Cuentos urbanos”, para leerle a su novia durante su proceso de recuperación en Méderi. Como ya es común en las historias de Leer Para Sanar, esta tenía un bello final, cuando pasé a recoger los libros al medio día, y encontré a "Jorge" leyendo con mucho animo “Autopista al sur” de Cortazar.

Esa escena me llevó a imaginar a "Edna" y "Jorge", sentados en un auto recorriendo una carretera en busca de nuevas historias, en las que ellos mismos serían los protagonistas.


25 noviembre 2011

Recordando con canciones de amor y dudas!!


Por: Margoire Pacheco


Las canciones, son  poesía, esa que todos conocemos, y que dependiendo de nuestro animo seleccionamos para que nos acompañe en determinado momento, pues una mañana de octubre, una vez mas leyendo Canciones de Amor y Dudas, esas poesías que llevaron a la música, una vez mas me pidieron la pagina 180, número que no se porque pero a la mayoría parece gustarles, ya que al invitarlos a escoger un numero dicen 180!! entonces sale de nuevo...Rio Abajo de Jorge Drexler, entonces don "Silvio" dice...."ahí salio uno de amor" y me pregunta, que si he escuchado Ahí va Paloma, "es hermosa esa canción!!" cuando le digo que no recuerdo, toma su celular y pareciendo olvidar que estamos en un hospital pone a todo volumen Ahi va Paloma de "El Chiche Maestre"y me dice si ve así como su poema esta canción tambien  es poesía!! 

Y sigue recordando como con canciones se puede decir te quiero, pero también se puede decir adiós, hasta que llegaron los doctores a hacer su acostumbrada ronda, y "se acabo la fiesta" pero fue así como don "Silvio" compartió con don "Miguel" su compañero de cuarto y conmigo, canciones y poesía un día antes de una cirugía importante, es así como vemos que leer, alegra el corazón y permite recordar tanto lo bueno como lo triste, tanto el primer amor, como aquel que fue como una paloma.

Río Abajo
Jorge Drexler

río abajo corre el agua
rio abajo, rumbo al mar
desde el puente
veo el agua del río pasar y pasar
miro abajo y río
de verme pensar : 
que yo soy el agua
y tu la ley de gravedad
la vida es larga y yo voy a seguir
camino de tus brazos
si el río corre, no puede más que ir
río abajo
río abajo, y vamos,
que la vida es un tobogán
duele menos soltar la baranda
y dejarse llevar
como el agua del río
camino del mar 
yo soy de hierro
cuando tu eres un imán
el agua da rodeos y al fin termina
siempre por abrirse paso
vendrás ,tarde o temprano hasta mí,
yo sé,
yo soy tu mar y tu vas río abajo



11 noviembre 2011

Una pequeña "Vida"


Por: Margoire Pacheco

Esta mañana no estaba muy animada, pero como cada día, Dios nos tiene un gran regalo, y el de ese día fue ver a "Vida", una bebé de apenas 13 horas de nacida, quien me recordó lo que según dice mi mamá debí haber sido yo, una bebé prematura, pequeña y frágil, pero tierna, "Vida".

Según me conto su feliz abuela, había nacido antes de tiempo, sin embargo y “gracias a Dios” había nacido tan bien, tan sana, que no hubo necesidad de tenerla en incubadora, porque estaba muy bien, cosa que tenía muy agradecidas a su joven mamá de 22 años y a su abuela, quien se sentía joven y llena de vida, de esa vida que solo da una nueva vida que llega a un hogar, me pidieron que les leyera poemas, y aunque "Vida" estaba dormida, al escuchar el poema que hablaba de una pequeña muñeca, se manifestó con una “mueca” y un pequeño pero sentido grito, si le gusto o no el poema, no lo sé, lo que si se, es que esa mañana "Vida" fue un motivo, un muy buen motivo para sonreír.


21 octubre 2011

“Cuando uno lee, uno crece como ser”


Hospital Universitario MayorPromotor de lectura: Andrés Monroy


Cuando se hace una lectura en voz alta con un paciente en el hospital, nunca podemos imaginar las historias que se están escribiendo en esa actividad tan sutil y delicada. Algo muy interesente empezó a construirse el jueves cuando le leía la Biblia a la Señora "Nohemi", paciente de la habitación 531. 

La Señora "Fernanda" una de las colaboradoras del aseo en Méderi entró a realizar su labor y escuchó el texto que estaba leyendo para la paciente. Al finalizar la lectura del Salmo 139 la Señora "Nohemi" me pidió el favor de escribirle el número del Salmo para volverlo a leer en su casa, a lo cual la Señora "Fernanda" se sumó a la solicitud, ya que había escuchado los versos del salmista mientras hacía el aseo de la habitación.

Un rato más tarde, en uno de los pasillos del ala norte, la Señora "Fernanda" aprovechó un momento para comentarme que a ella también le encanta leer, y que su género favorito eran las novelas, “pero no las que dan por televisión, sino la de los libros”. La Señora "Fernanda" me habló de su hija "Paola" de 5 años que “no se acuesta sin que le lean un libro” y para confirmar la seriedad con la que asume el acto de leer, afirmó: “Cuando uno lee, uno crece como ser”.

Me sentí tan identificado con el entusiasmo con el cual la Señora "Fernanda" hablaba de la lectura, que no pude resistir la idea de recomendarle afiliarse a la Red de Bibliotecas Públicas de Bogotá, para que pudiera llevar libros para ella y para compartir con su pequeña "Paola".

El tiempo pasó, y era común encontrarme con la Señora "Fernanda" por los pasillos del quinto piso y hablar un rato del programa y de su acogida en los pacientes del Hospital Universitario Mayor. El gran encuentro ocurrió el 31 de agosto, cuando la Señora "Fernanda" con una sonrisa en el rostro me contó la maravillosa noticia de que había afiliado a "Paola" a la biblioteca del Tunal, “Ahora voy a poder ir para leer con mi princesita”. 



La señora "Fernanda" se despidió  y continuó con su trabajo con el siguiente mensaje para el programa: “Quiero felicitarlos por lo que hacen, porque los pacientes olvidan su tristeza y su dolor cuando leen.  Ojalá todos los hospitales tuvieran algo como Leer Para Sanar”

Sólo puedo pensar que un Programa como Leer Para Sanar puede reunir a la distancia a una paciente de más de 60 años con una “princesita” de 5 años, en dos lugares que buscan el mejorar el bienestar y la calidad de vida de las personas: El hospital y la biblioteca.

14 octubre 2011

Rompiendo la rutina


Robertson Alvarado

En ocasiones, el ambiente en el hospital se siente pesado: hay mucho correcorre, enfermeros afanados por aquí y por allá, medicamentos, personas tristes, pensativas, son cosas normales para un día de trabajo. Ahí llegó yo con mi carro portalibros, dando mi mejor capacidad de servicio, colaboración y amor. 


Comienza mi labor:  “Buenas tardes mi nombre es Robertson Alvarado, soy promotor de lectura del programar Leer para…” entonces soy interrumpido por Doña Ana: “Buenas! Menos mal que llegó el programa de Leer sin pagar, y que a la vez sana” jajaja, todas las personas que nos encontrábamos en esa habitación, soltamos la risa y rompimos con ese ambiente tan tenso.


 “¿Qué me trajo esta vez para leer?” Entonces aprovechando que estábamos muy contentos y de buen humor, leímos algunos apartes del libro “No se aburra” que trae chistes, adivinanzas, trabalenguas etc. En todo momento en que iba narrando el libro solo se escuchaban carcajadas en la habitación, cuando termine me dieron las gracias, les preste libros y continúe mi labor, para llenar de alegría otra habitación.





07 octubre 2011

Preguntas más frecuentes del programa

1.    ¿Cómo funciona?

El programa actualmente funciona en los pisos de hospitalización del Hospital Universitario Mayor - HUM y el Hospital Universitario Barrios Unidos - HUBU, en donde tres promotores de lectura realizan recorridos por las habitaciones: brindando información sobre el programa, recomendando lecturas, prestando los libros y leyendo en voz alta con los pacientes y acompañantes. 

  
2.    ¿Cómo puedo participar? 
Usted puede participar leyéndoles a los pacientes.  Por favor envíenos un correo a leerparasanar@mederi.com.co indicando la fecha y hora en las cuales le es posible realizar esta labor. El grupo coordinador de programa “Leer para sanar” se reúne todos los viernes y allí se programa la lectura de los voluntarios con la fecha y hora señalados. Luego el grupo envía un correo a los voluntarios confirmando la programación de los turnos.



3.    ¿Cómo colaborador, puedo pedir prestados libros?

Actualmente el programa está orientado a prestar el servicio a pacientes y familiares. Una vez consolidada esta fase iniciaremos la ampliación del programa incluyendo a la población de colaboradores.
  


4.    ¿Puedo donar libros?

Sí. A la persona que quiera donar libros se le entregará un listado con los títulos  que Fundalectura ha seleccionado para el desarrollo del programa. El donante voluntario podrá donar uno o más de los ejemplares listados.